MADRE TIERRA

AIRE . AGUA . TIERRA . FUEGO

LA MESA-CUNDINAMARCA

El yagé es una liana que se enreda entre los árboles milenarios de las selvas de Latinoamérica. Para preparar la Medicina, los ancestros de diversas culturas indígenas -entre las que están los Sionas, los Cofán y los Coreguaje- unieron esta planta sagrada, que es masculina, a un planta femenina llamada chagropanga. La primera purga y limpia los tres cuerpos del ser humano, mientras los armoniza. La segunda trae la visión, que abre la mirada y despierta la consciencia.

El taita inicia la ceremonia conjurando el yagé. Sus cantos ancestrales convocan a los elementales de la selva y a los ancestros para que traigan su fuerza y sabiduría a la maloca. Mujeres y hombres por separado se preparan para recibir la medicina. Con el propósito claro en el corazón se acercan y beben de la totuma. Cada quien va al lugar que ha escogido con anterioridad y se recuesta. Con los ojos cerrados, espera a que empiece la visión. Esa espera es como una meditación. Escuchar el silencio que se cuela entre los sonidos de la naturaleza. Respirar.

Cuando la medicina hace efecto puede llegar el deseo de aliviar. Dando las gracias, la persona busca un árbol y siente como los males salen del cuerpo para ser transmutados por la Madre Naturaleza. 

El silencio es ley. Cada quien vive su experiencia dentro de sí sin involucrar a los otros ni ser involucrado. Al final de la ceremonia, las personas se reúnen para compartir.

Adentro de la maloca, los cantos y soplos del Taita transforman el mundo en un tejido de colores y símbolos que abren la puerta de la visión. Las notas viajan por cada célula del cuerpo y nos llevan a un lugar en el que nos encontramos con nosotros mismos. Escuchando los cantos y el sonido de la armónica, entramos en un sendero que desemboca en un espacio de conciencia donde reflexionamos sobre nuestra vida. El viento que nace de la huaira sacha limpia el ambiente y el fuego en el centro de la maloca transmuta el espíritu.

Durante el ritual, el yagé siempre muestra lo que la persona puede y debe ver para alcanzar su propósito. La sensación es pasajera y debe aprovecharse al máximo. Las visiones terminarán por desvanecerse y, por eso, no hay que temerles. Sólo mirar cómo pasan, llenando de luz lugares en el alma que antes estaban a oscuras.

Prepare su cuerpo como un templo para recibir la Medicina. Intente empezar la dieta tres días antes, pero si no es posible, por lo menos durante 24 horas antes no consuma lácteos, ajo, cebolla, carne roja, bebidas negras ni ningún tipo de sustancia psicotrópica. Intente comer liviano, con una dieta a base de frutas y vegetales. Tome jugos naturales y agua en abundancia. 

También prepare su mente. Aleje los pensamientos negativos. Perciba la belleza del mundo y agradezca la bondad de la Tierra. Llénese de gratitud y de amor. Los pensamientos bonitos son la clave para tener una buena experiencia y el primer paso hacia la tranquilidad espiritual. 

Nunca olvide que el silencio es un regalo que hay que cultivar tanto en el ritual como en la vida diaria

AYAHUASCA

MEDICINA ANCESTRAL

El yagé construye un puente entre los elementales de la selva y el interior de la persona que lo toma.

En este encuentro, la consciencia toma forma y la luz se hace presente en todos los rincones del ser. 

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